LA CEIBA, EN LA LUNA UN ICONO PARA FUENTEDEORO Y EL ARIARI.

LA CEIBA, EN LA LUNA UN ICONO PARA FUENTEDEORO Y EL ARIARI.
FOTO TOMADA POR JAIRO PARRADO.........

sábado, 2 de junio de 2012

"CONOCIENDO A PUERTO AVICHURE"- HISTORIA LOCAL ESCRITA POR CARLOS FREDY BAUTISTA LONDOÑO PARA EL LIBRO BITÁCORA DE LA MEMORIA FUENTEDEORO 50 AÑOS EN EL BICENTENARIO.MUY PRONTO ESTAREMOS PUBLICANDO EL LIBRO

Puerto Avichure 1959
Hoy, un día del mes de noviembre de 2011, sentado en una perezosa, frente a mi casa, con los ojos bien cerrados, se vino a mi cabeza que hace como diez años atrás en el mes de febrero  fui trasladado de una escuela lejana de este municipio a la escuela de Puerto Avichure.

Recuerdo que al llegar a la vereda y de camino a la escuela, me encontré con unas pocas parcelas cada una con su respectiva casa, y la escuela que aunque no era más que un solo salón con sus servicios, eso si bien organizados, era suficiente para poder realizar mis clases con los niños de la vereda.

Me sorprendí mucho porque a pesar  de que la escuela estaba ubicada en una zona propia para el cultivo de arroz, estaba bien dotada con una unidad sanitaria compuesta por siete baños, ducha y lavamanos además de un pozo séptico a unos 20 metros de la unidad con gran capacidad para abastecerla, Además de una gran motobomba que abastecía desde  un pozo de seis metros de profundidad a dos tanques plásticos de quinientos mililitros cada uno.

Como parte de mi trabajo, un día cualquiera salía a conocer un poco más la vereda porque en mi cabeza rondaba una gran pregunta ¿Qué significaba la palabra Avichure? ,, entonces empecé mi recorrido   y me di cuenta que la vereda la conforman doce familias cada una con su propia parcela llamada así: La trinidad, el milagro, Santa Mónica, corocito,vila Ángela,  la Nohora, la victoria, el Danubio, la ilusión, curimape, rancho grande y el triunfo eran los nombres que sus dueños le daban.

Hablando con los habitantes y llenando una ficha familiar de la vereda me di cuenta que había un nivel medio de analfabetismo, muy pocas personas habían terminado su bachillerato, otras habían hecho hasta quinto de primaria y algunos escasamente hicieron el grado primero de primaria y se dedicaron a formar un hogar y al trabajo de campo.
        
De camino hacia una de las parcelas más grandes vi unas paredes viejas hechas de material de rio con un techo casi caído, con grandes puertas y formando tres grandes piezas, esto me lleno de curiosidad y quise saber  que hubo allí en ese lugar. Unos metros más adelante se observaban unas viejas tumbas muy cerca de los cultivos de arroz, al ver esto deduje que allí hubo un gran pueblo, lo que me llevo a seguir hablando con los habitantes para lograr darles respuestas a mis grandes interrogantes,

Me acuerdo de haber recogido información muy valiosa. Algunas de esas narraciones que me contaron fueron las siguientes “en los años 60s este sector fue creado como puerto ya que por allí era el único lugar que tenían los agricultores para sacar sus cosechas y llevarlas claro pasando el rio Ariari, hacia San Martin para poder venderlas y así comprar lo necesario para el sustento de los próximos días  en sus parcelas, con el tiempo se creó en este puerto un economato de la Caja Agraria, el cual le compraba los cultivos a los campesinos cultivadores o en ocasiones se los cambiaba por productos agrícolas. Ya fuera en implementos agrícolas o insumos, Un habitante me conto que se acordaba que el ultimo gerente que tuvo el economato fue el señor Ignacio Guzmán, en los años 68 y 70 personaje que aun vive en la ciudad de Villavicencio, Aquellas paredes y con techo casi caído son los únicos recuerdos que quedaban de aquel importantísimo lugar de negocios”

Aclarada uno de mis dudas, aun me faltaba darle respuesta a la pregunta que me había hecho cuando empecé a laborar en esta vereda, Ya el sol se estaba ocultando al occidente y en una de las ultimas parcelas que me faltaba por llenar la ficha familiar obtuve mas información que me ayudaron a encontrar la respuesta. Por el camino de herradura que había en esa época iban y venían cualquier cantidad de campesinos con sus cosechas o sus útiles necesarios para su vida diaria, al llegar a la orilla del rio cerca del caserío que se había formado a los alrededores del economato, existían tres arboles gigantes llamados árbol vaca, los cuales servían como árbol de reposo y descanso para los viajeros, a estos árboles gigantes los habitantes de la región los llamaban Avichure, los cuales en una época, los cuales en una época de invierno fueron “devorados” igual que el caserío y parte del cementerio por un rio totalmente descontrolado  y que no descansó hasta hacer el daño que hizo, dejando como recuerdo aquellas paredes y tumbas que había visto en m i recorrido.

Cuenta el señor José Ruperto Hoyos, presidente de la Junta de Acción Comunal, de esa época, que según el acuerdo numero 055 de Concejo Municipal, el día 5 de agosto de 1996, el puerto fue creado como vereda del municipio de Fuentedeoro.

A mi memoria llegan recuerdos de cómo en los dos años que estuve  laborando en la vereda, en las épocas de verano pasando por el centro poblado de Puerto Santander, atravesando el rio Ariari, caminando sobre la arena con el agua a la cintura y viendo su profundidad lograba llegar hasta la vereda sin ningún problema. En época de invierno podía usar la misma ruta, pero en canoa, ya que el nivel del rio era mayor y no se podía ver la profundidad. También recuerdo de haber llegado a la vereda por la trocha siete pasando pr el centro poblado de Caño Blanco.

Cuatro meses antes de terminar el segundo año de mi estadía en la vereda recibo la noticia de ser nuevamente trasladado para la escuela ubicada en una vereda más cercana a mi casa en el casco urbano de Fuentedeoro. Me llene de regocijo, primero por la grata noticia que había recibido y, segundo por saber que dejo las escuela y vereda logrando averiguar algo de su historia y el ser el portador de este conocimiento que para otras personas  aun es desconocida.

Escrito por.
Carlos Fredy Londoño Bautista
Docente Institución Educativa el progreso

lunes, 28 de mayo de 2012

BALAM CON SU ARPA MEXICANA Y EDGAR OBED CON LA JARANA



Grandiosa la  presentación de los mexicanos Balam con su arpa y Edgar Obed con la jarana esto en el marco del 8 festival Internacional Infantil del Arpa organizado en la biblioteca Germán Arciniegas de la ciudad de Villavicencio.

BALAM Y CESAR OBED EN SU PRESENTACIÓN CON EL ARPA JARABA EN EL MARCO DEL 8 FESTIVAL INTERNACIONAL INFANTIL DEL ARPA 2010


Grandiosa la  presentación de los mexicanos Balam con su arpa jaraba y Cesar Obed con los cantos eso en el marco del 8 festival Internacional del Arpa organizado en la biblioteca Germán Arciniegas de la ciudad de Villavicencio.


SONIDOS DE RANITAS VAQUERAS EN EL CAMINO GANADERO DE LA VEREDA LA LUNA

martes, 1 de mayo de 2012

EL ESPANTAPÁJAROS - POR CARLOS RAMIREZ RODRIGUEZ PARA EL LIBRO BITÁCORA DE LA MEMORIA FUENTEDEORO 50 AÑOS EN EL BICENTENARIO Y ENCUENTRO DE LA MEMORIA 2011

EL ESPANTAPÁJAROS

Dentro del arrozal veíase a lo lejos una figura que inicialmente semejaba un ser humano; luego, al aproximarse se salía del error al ver que se trataba de un espantapájaros. De una manta vieja habían fabricado toscamente un abrigo que la lluvia había tornado parduzco y descolorido. Un pantalón que de lo mismo viejo no tenía figura de tal, componía el atuendo. Y remataba con un sombrero de paja sobre el palo que hacía las veces de cabeza.

Las aves al comienzo se asustaban y poco llegaban al lote de arroz; pero al cabo de los días se fueron acercando ajaste que perdieron el miedo y ningún temor ofrecía para ellas la estrafalaria figura. Si bien no se aproximaban demasiado como para que le faltasen al respeto, sí iban cada vez reduciendo el círculo invisible del área de influencia del espantapájaros.

El Oscuro Hombrecillo sonrió mientras corría por el bosquecillo que cercaba el arrozal. Sabía que sus perseguidores estaban cerca y apuró el paso. Una patrulla de la policía lo perseguía por atentados contra la moral y la decencia. Había sido sorprendido desnudo caminando por la sabana un día en que las buenas mujeres del lugar se alistaban para comenzar el ordeño colectivo. Al ver al Oscuro Hombrecillo algunas lanzaron grandes voces; intervino la policía y comenzó la persecución que había de prolongarse por varios días .Por fin, hoy, sentíase que la justicia lo iba aponer entre rejas. No tenía escapatoria; eso lo sabía el perseguido pero también sabía que él era más listo que sus perseguidores, el sargento Pérez y los tres agentes que lo acompañaban.  De su frente enrojecida por el sol brotaban hilos de sudor que muy poco se preocupaba por secar.   A la vez que corría, pensaba.  Fue entonces cuando vio el espantapájaros.  Sonrió más ampliamente pues se le había ocurrido una idea sólo propia de un alienado como él. 

Abandonó el camino y se internó en el arrozal, procurando que sus grandes pies no quebrasen las delgadas espigas.   Avanzó hacia el espantapájaros, mirando de reojo el camino.  Apenas llegó hasta éste lo estudió con una mirada y se dio cuenta de que estaba hecho a su medida.  Comenzó entonces a colocarse las prendas que iba arrebatándole al espantapájaros; colocó cuidadosamente un gran manojo de tamo y se subió sobre él para dar una mejor apariencia de ser inanimado.   Extendió los brazos sobre la cruz de varas que servía de armazón y con el sombrero de paja sobre los ojos esperó, observando por un agujero el camino que pasaba a unos cien metros. 

Los agudos ojos del sargento Pérez inspeccionaron el arrozal.  A lo lejos se extendía la llanura ilimite y nada podía pasar inadvertido.  Una garza se levantó a doscientos metros; pero señales de vida humana, ninguna.  Volvió a mirar el arrozal.  Sólo el espantapájaros se erguía en el medio.  Lanzó una maldición:

-Maldita sea, lo perdimos cuando parecía que le íbamos a echar mano.  Descansemos aquí.

A lo lejos el oscuro hombrecillo sonreía.  Se daba cuenta de que había burlado a sus perseguidores; jamás podrían dar con él; sólo era cuestión de paciencia y los policías se irían abandonando la búsqueda. 
 El Sargento Pérez encendió un cigarrillo y paseó su mirada alrededor.  De pronto, mirando al espantapájaros dijo a uno de los agentes:
-Conque usted González  ¿No cree que fui el campeón de tiro en el curso de carabineros?  ¿Ve aquel espantapájaros?  Le apuesto una canasta de cerveza a que le meto quince balas en todo el centro. 
El llamado González dudó calculando las posibilidades de fallar que tenía el Sargento y el fin dijo:
-Se los pega ahí donde se ve amarillo, mi Sargento.

El Sargento Pérez levantó su arma y apuntó con cuidado al buzo de lana que el oscuro hombrecillo lucía debajo de las prendas de espantapájaros.  Tomó respiración y se dispuso a apretar el gatillo mientras en un árbol cercano los chilacos clamaban al cielo pidiendo agua. 

Carlos Arturo Ramírez Rodríguez

lunes, 30 de abril de 2012

EL BARRANCO NO ES PA LOS VALIENTES- HISTORIA LOCAL


El barranco no es pa los valientes- Historia Local

Luis Castro "Luis Bigotes"
Hay numerosos casos de heroísmo ocurridos en la  época en que se forjó el espíritu templado de las personas de Fuente de Oro. Luis Castro había nacido en Soatá donde en las noches veía brillar las luces de la vereda Chulavita al otro lado del cañón del Chicamocha pero había decidido irse hacia la región del Ariari donde había oportunidades para progresar. Empeñoso, jovial, nervudo y amable hasta el extremo se hizo conocido en la antigua Boquemonte por entretener al público en torneos improvisados de puño limpio. Llegó a aceptar el desafío simultáneo de tres hombres a los que derrotó con su habilidad.
Vivía en San Antonio en una casita de palma construida al borde del barranco que limita las tierras de sabana con las fértiles tierras de vega, hasta que llegó un día del mes de abril de 1952 cuando el fantasma chulavita le llegó a las cuatro de la mañana. No era la primera vez que llegaban pero esta vez iban a arrasar el pueblito. Se oían ladridos, gritos y disparos en la noche, luego crepitaban las llamas que se alzaban recortando la silueta de los asesinos. Los sombreros negros de los chulavitas se perfilaban y de vez en cuando el brillo de un puñal hacía suponer que otra vida era segada sin piedad.
Luis Castro tomó entonces la decisión más importante de su vida. Si el barranco era la salvación para la gente que alcanzaba a detectar la presencia de los criminales, él no saltaría como los demás sino que haría frente a la situación y que Dios decidiera. Cuando el ritual de sangre llegó a la casa vecina, alzó en sus brazos a dos de sus hijos aún pequeños, abrió la puerta de su cabaña y gritó:
“¡No me maten!”

Y cuando parecía que sus días terminarían, la voz de un sargento de la policía que acompañaba a los chulavitas, le salvó la vida. “Es Luis Casto, a ese hombre no le hagan daño”. Y cesó la acción, subieron a los camiones y se fueron dejando la desolación a su paso. San Antonio quedó abandonado desde ese día, sin quién sepultara los muertos. Seis meses más tarde volvió a poblarse poco a poco y para ayudarle al olvido recibió el nombre de Fuente de Oro. Sesenta años más tarde aún se recuerda el valor y el temple de Luis Castro que esa noche miró a la muerte a la cara y vivió para contarle a quien quisiera oírlo que saltar como hacían los demás no había estado en sus cuentas. Y remataba su relato diciendo: “El barranco no es pa los valientes”



Carlos Ramírez Rodríguez
Cc 4095629
Calle 9 N 10-110 Fuente de Oro