lunes, 18 de junio de 2012
sábado, 2 de junio de 2012
"CONOCIENDO A PUERTO AVICHURE"- HISTORIA LOCAL ESCRITA POR CARLOS FREDY BAUTISTA LONDOÑO PARA EL LIBRO BITÁCORA DE LA MEMORIA FUENTEDEORO 50 AÑOS EN EL BICENTENARIO.MUY PRONTO ESTAREMOS PUBLICANDO EL LIBRO
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| Puerto Avichure 1959 |
Recuerdo que al llegar a la vereda y de camino a la escuela, me encontré con unas pocas parcelas cada una con su respectiva casa, y la escuela que aunque no era más que un solo salón con sus servicios, eso si bien organizados, era suficiente para poder realizar mis clases con los niños de la vereda.
Me sorprendí mucho porque a pesar de que la escuela estaba ubicada en una zona
propia para el cultivo de arroz, estaba bien dotada con una unidad sanitaria
compuesta por siete baños, ducha y lavamanos además de un pozo séptico a unos
20 metros de la unidad con gran capacidad para abastecerla, Además de una gran
motobomba que abastecía desde un pozo de
seis metros de profundidad a dos tanques plásticos de quinientos mililitros
cada uno.
Como parte de mi trabajo, un día cualquiera salía a conocer un poco más
la vereda porque en mi cabeza rondaba una gran pregunta ¿Qué significaba la
palabra Avichure? ,, entonces empecé mi recorrido y me di cuenta que la vereda la conforman
doce familias cada una con su propia parcela llamada así: La trinidad, el
milagro, Santa Mónica, corocito,vila Ángela,
la Nohora, la victoria, el Danubio, la ilusión, curimape, rancho grande
y el triunfo eran los nombres que sus dueños le daban.
Hablando con los habitantes y llenando una ficha familiar de la vereda
me di cuenta que había un nivel medio de analfabetismo, muy pocas personas
habían terminado su bachillerato, otras habían hecho hasta quinto de primaria y
algunos escasamente hicieron el grado primero de primaria y se dedicaron a
formar un hogar y al trabajo de campo.
De camino hacia una de las parcelas más grandes vi unas paredes viejas
hechas de material de rio con un techo casi caído, con grandes puertas y
formando tres grandes piezas, esto me lleno de curiosidad y quise saber que hubo allí en ese lugar. Unos metros más
adelante se observaban unas viejas tumbas muy cerca de los cultivos de arroz,
al ver esto deduje que allí hubo un gran pueblo, lo que me llevo a seguir
hablando con los habitantes para lograr darles respuestas a mis grandes
interrogantes,
Me acuerdo de haber recogido información muy valiosa. Algunas de esas
narraciones que me contaron fueron las siguientes “en los años 60s este sector
fue creado como puerto ya que por allí era el único lugar que tenían los
agricultores para sacar sus cosechas y llevarlas claro pasando el rio Ariari,
hacia San Martin para poder venderlas y así comprar lo necesario para el
sustento de los próximos días en sus
parcelas, con el tiempo se creó en este puerto un economato de la Caja Agraria,
el cual le compraba los cultivos a los campesinos cultivadores o en ocasiones
se los cambiaba por productos agrícolas. Ya fuera en implementos agrícolas o
insumos, Un habitante me conto que se acordaba que el ultimo gerente que tuvo
el economato fue el señor Ignacio Guzmán, en los años 68 y 70 personaje que aun
vive en la ciudad de Villavicencio, Aquellas paredes y con techo casi caído son
los únicos recuerdos que quedaban de aquel importantísimo lugar de negocios”
Aclarada uno de mis dudas, aun me faltaba darle respuesta a la pregunta
que me había hecho cuando empecé a laborar en esta vereda, Ya el sol se estaba
ocultando al occidente y en una de las ultimas parcelas que me faltaba por
llenar la ficha familiar obtuve mas información que me ayudaron a encontrar la
respuesta. Por el camino de herradura que había en esa época iban y venían
cualquier cantidad de campesinos con sus cosechas o sus útiles necesarios para
su vida diaria, al llegar a la orilla del rio cerca del caserío que se había
formado a los alrededores del economato, existían tres arboles gigantes
llamados árbol vaca, los cuales servían como árbol de reposo y descanso para
los viajeros, a estos árboles gigantes los habitantes de la región los llamaban
Avichure, los cuales en una época, los cuales en una época de invierno fueron
“devorados” igual que el caserío y parte del cementerio por un rio totalmente
descontrolado y que no descansó hasta
hacer el daño que hizo, dejando como recuerdo aquellas paredes y tumbas que
había visto en m i recorrido.
Cuenta el señor José Ruperto Hoyos, presidente de la Junta de Acción
Comunal, de esa época, que según el acuerdo numero 055 de Concejo Municipal, el
día 5 de agosto de 1996, el puerto fue creado como vereda del municipio de
Fuentedeoro.
A mi memoria llegan recuerdos de cómo en los dos años que estuve laborando en la vereda, en las épocas de
verano pasando por el centro poblado de Puerto Santander, atravesando el rio
Ariari, caminando sobre la arena con el agua a la cintura y viendo su
profundidad lograba llegar hasta la vereda sin ningún problema. En época de
invierno podía usar la misma ruta, pero en canoa, ya que el nivel del rio era
mayor y no se podía ver la profundidad. También recuerdo de haber llegado a la vereda
por la trocha siete pasando pr el centro poblado de Caño Blanco.
Cuatro meses antes de terminar el segundo año de mi estadía en la vereda
recibo la noticia de ser nuevamente trasladado para la escuela ubicada en una
vereda más cercana a mi casa en el casco urbano de Fuentedeoro. Me llene de
regocijo, primero por la grata noticia que había recibido y, segundo por saber
que dejo las escuela y vereda logrando averiguar algo de su historia y el ser
el portador de este conocimiento que para otras personas aun es desconocida.
Escrito por.
Carlos Fredy Londoño Bautista
Docente Institución Educativa el progreso
lunes, 28 de mayo de 2012
BALAM CON SU ARPA MEXICANA Y EDGAR OBED CON LA JARANA
Grandiosa la presentación de los mexicanos Balam con su arpa y Edgar Obed con la jarana esto en el marco del 8 festival Internacional Infantil del Arpa organizado en la biblioteca Germán Arciniegas de la ciudad de Villavicencio.
BALAM Y CESAR OBED EN SU PRESENTACIÓN CON EL ARPA JARABA EN EL MARCO DEL 8 FESTIVAL INTERNACIONAL INFANTIL DEL ARPA 2010
Grandiosa la presentación de los mexicanos Balam con su arpa jaraba y Cesar Obed con los cantos eso en el marco del 8 festival Internacional del Arpa organizado en la biblioteca Germán Arciniegas de la ciudad de Villavicencio.
martes, 1 de mayo de 2012
EL ESPANTAPÁJAROS - POR CARLOS RAMIREZ RODRIGUEZ PARA EL LIBRO BITÁCORA DE LA MEMORIA FUENTEDEORO 50 AÑOS EN EL BICENTENARIO Y ENCUENTRO DE LA MEMORIA 2011
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| EL ESPANTAPÁJAROS |
Dentro
del arrozal veíase a lo lejos una figura que inicialmente semejaba un ser
humano; luego, al aproximarse se salía del error al ver que se trataba de un
espantapájaros. De una manta vieja habían fabricado toscamente un abrigo que la
lluvia había tornado parduzco y descolorido. Un pantalón que de lo mismo viejo
no tenía figura de tal, componía el atuendo. Y remataba con un sombrero de paja
sobre el palo que hacía las veces de cabeza.
Las
aves al comienzo se asustaban y poco llegaban al lote de arroz; pero al cabo de
los días se fueron acercando ajaste que perdieron el miedo y ningún temor
ofrecía para ellas la estrafalaria figura. Si bien no se aproximaban demasiado
como para que le faltasen al respeto, sí iban cada vez reduciendo el círculo
invisible del área de influencia del espantapájaros.
El
Oscuro Hombrecillo sonrió mientras corría por el bosquecillo que cercaba el
arrozal. Sabía que sus perseguidores estaban cerca y apuró el paso. Una
patrulla de la policía lo perseguía por atentados contra la moral y la
decencia. Había sido sorprendido desnudo caminando por la sabana un día en que
las buenas mujeres del lugar se alistaban para comenzar el ordeño colectivo. Al
ver al Oscuro Hombrecillo algunas lanzaron grandes voces; intervino la policía
y comenzó la persecución que había de prolongarse por varios días .Por fin,
hoy, sentíase que la justicia lo iba aponer entre rejas. No tenía escapatoria;
eso lo sabía el perseguido pero también sabía que él era más listo que sus
perseguidores, el sargento Pérez y los tres agentes que lo acompañaban. De su frente enrojecida por el sol brotaban
hilos de sudor que muy poco se preocupaba por secar. A la vez que corría, pensaba. Fue entonces cuando vio el
espantapájaros. Sonrió más ampliamente
pues se le había ocurrido una idea sólo propia de un alienado como él.
Abandonó
el camino y se internó en el arrozal, procurando que sus grandes pies no
quebrasen las delgadas espigas. Avanzó
hacia el espantapájaros, mirando de reojo el camino. Apenas llegó hasta éste lo estudió con una
mirada y se dio cuenta de que estaba hecho a su medida. Comenzó entonces a colocarse las prendas que
iba arrebatándole al espantapájaros; colocó cuidadosamente un gran manojo de
tamo y se subió sobre él para dar una mejor apariencia de ser inanimado. Extendió los brazos sobre la cruz de varas
que servía de armazón y con el sombrero de paja sobre los ojos esperó,
observando por un agujero el camino que pasaba a unos cien metros.
Los
agudos ojos del sargento Pérez inspeccionaron el arrozal. A lo lejos se extendía la llanura ilimite y
nada podía pasar inadvertido. Una garza
se levantó a doscientos metros; pero señales de vida humana, ninguna. Volvió a mirar el arrozal. Sólo el espantapájaros se erguía en el
medio. Lanzó una maldición:
-Maldita
sea, lo perdimos cuando parecía que le íbamos a echar mano. Descansemos aquí.
A lo
lejos el oscuro hombrecillo sonreía. Se
daba cuenta de que había burlado a sus perseguidores; jamás podrían dar con él;
sólo era cuestión de paciencia y los policías se irían abandonando la búsqueda.
El
Sargento Pérez encendió un cigarrillo y paseó su mirada alrededor. De pronto, mirando al espantapájaros dijo a
uno de los agentes:
-Conque
usted González ¿No cree que fui el
campeón de tiro en el curso de carabineros?
¿Ve aquel espantapájaros? Le
apuesto una canasta de cerveza a que le meto quince balas en todo el
centro.
El
llamado González dudó calculando las posibilidades de fallar que tenía el
Sargento y el fin dijo:
-Se
los pega ahí donde se ve amarillo, mi Sargento.
El
Sargento Pérez levantó su arma y apuntó con cuidado al buzo de lana que el oscuro
hombrecillo lucía debajo de las prendas de espantapájaros. Tomó respiración y se dispuso a apretar el
gatillo mientras en un árbol cercano los chilacos clamaban al cielo pidiendo
agua.
Carlos
Arturo Ramírez Rodríguez
lunes, 30 de abril de 2012
EL BARRANCO NO ES PA LOS VALIENTES- HISTORIA LOCAL
El barranco no
es pa los valientes- Historia Local
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| Luis Castro "Luis Bigotes" |
Hay numerosos casos de heroísmo ocurridos en la época en que se forjó el espíritu templado de
las personas de Fuente de Oro. Luis Castro había nacido en Soatá donde en las
noches veía brillar las luces de la vereda Chulavita al otro lado del cañón del
Chicamocha pero había decidido irse hacia la región del Ariari donde había
oportunidades para progresar. Empeñoso, jovial, nervudo y amable hasta el
extremo se hizo conocido en la antigua Boquemonte por entretener al público en
torneos improvisados de puño limpio. Llegó a aceptar el desafío simultáneo de
tres hombres a los que derrotó con su habilidad.
Vivía en San Antonio en una casita de palma construida
al borde del barranco que limita las tierras de sabana con las fértiles tierras
de vega, hasta que llegó un día del mes de abril de 1952 cuando el fantasma
chulavita le llegó a las cuatro de la mañana. No era la primera vez que
llegaban pero esta vez iban a arrasar el pueblito. Se oían ladridos, gritos y
disparos en la noche, luego crepitaban las llamas que se alzaban recortando la
silueta de los asesinos. Los sombreros negros de los chulavitas se perfilaban y
de vez en cuando el brillo de un puñal hacía suponer que otra vida era segada
sin piedad.
Luis Castro tomó entonces la decisión más importante
de su vida. Si el barranco era la salvación para la gente que alcanzaba a
detectar la presencia de los criminales, él no saltaría como los demás sino que
haría frente a la situación y que Dios decidiera. Cuando el ritual de sangre
llegó a la casa vecina, alzó en sus brazos a dos de sus hijos aún pequeños,
abrió la puerta de su cabaña y gritó:
“¡No
me maten!”
Y
cuando parecía que sus días terminarían, la voz de un sargento de la policía
que acompañaba a los chulavitas, le salvó la vida. “Es Luis Casto, a ese hombre
no le hagan daño”. Y cesó la acción, subieron a los camiones y se fueron
dejando la desolación a su paso. San Antonio quedó abandonado desde ese día,
sin quién sepultara los muertos. Seis meses más tarde volvió a poblarse poco a
poco y para ayudarle al olvido recibió el nombre de Fuente de Oro. Sesenta años
más tarde aún se recuerda el valor y el temple de Luis Castro que esa noche
miró a la muerte a la cara y vivió para contarle a quien quisiera oírlo que
saltar como hacían los demás no había estado en sus cuentas. Y remataba su
relato diciendo: “El barranco no es pa los valientes”
Carlos Ramírez
Rodríguez
Cc 4095629
Calle 9 N
10-110 Fuente de Oro
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