LA CEIBA, EN LA LUNA UN ICONO PARA FUENTEDEORO Y EL ARIARI.

LA CEIBA, EN LA LUNA UN ICONO PARA FUENTEDEORO Y EL ARIARI.
FOTO TOMADA POR JAIRO PARRADO.........

martes, 2 de abril de 2013

sábado, 30 de marzo de 2013

EN MEMORIA DE VÍCTOR LOPEZ. 1945-2013

Víctor Lopez en su cuatrimotos.

Víctor Lopez con su hermana Blanca Marina y sus sobrinas Rosana y Maria Ruth.

Con la familia en el río Ariari  en un año nuevo.

Víctor Lopez con su primo Alvaro Rueda en el río Ariari sector de Puerto Poveda antes puerto Izquierdo.

Víctor Lopez con su sobrina Rosana Cespedes.

Joba, hermana a quien siempre espero. 

Prima de Víctor en el río Ariari.

sábado, 16 de marzo de 2013

EL TRABAJO DE VAQUERIA EN FUENTEDEORO (META)

RESEÑA DE CREACIÓN DEL CENTRO DE MEMORIA EERI-EERI FUENTEDEORO.


El Centro Municipal de Memoria de Fuentedeoro fue creado el 6 de noviembre de 2009, con la presencia de veintisiete personas que constituyeron tres Comisiones de Trabajo y que nombraron Coordinador del Comité de Creación a Jairo Parrado, representante de Asojuntas. Durante el Taller de Creación se hizo una salida de campo al Caño Cural y al Caminito Real (hecho por los animales del lugar). El 15 de diciembre de 2009 se celebró la II Asamblea General del CMM, que contó con la presencia del Alcalde, eligió a Jairo Parrado como Coordinador, le dio al CMM el nombre eeri-eeri y aprobó su reglamento.
En febrero de 2010 el CMM eeri-eeri organizó un Taller de Gestión Cultural en Fuentedeoro, del que participaron varios miembros de la comunidad, que discutieron sobre Gestión Cultural y definieron la Agenda de Trabajo para el año bicentenario. A mediados de mayo, la Comisión de Historia Local del CMM organizó el I Taller Juvenil de Historia Local, del que participaron dieciocho jóvenes; los autores de las dos mejores historias del Taller representaron al Semillero de la Memoria del municipio en el I Encuentro Nacional Juvenil de Historia Local, que se celebró en Girardot en julio de 2010. Pocos días después del Taller en Fuentedeoro, el Concejo Municipal dio vida jurídica al CMM, por acuerdo 018 del 24 de mayo.
En julio de 2010, el CMM eeri-eeri participó activamente de la programación cultural del municipio, para conmemorar los doscientos años de la independencia nacional. Primero, el 19 de julio, la Coordinación del CMM hizo entrega de los certificados de participación del I Taller Juvenil de Historia Local y ofreció una muestra gastronómica. El día 20, el CMM presentó a la comunidad uno de los textos ganadores en el Taller Juvenil y organizó un concurso infantil de dibujo en papel reciclado llamado “Fuentedeoro y la independencia”.
Para celebrar los cincuenta años de la Ordenanza que dio vida jurídica al municipio de Fuentedeoro, el CMM eeri-eeri realizó el documental Fuentedeoro, 1960-2010: cincuenta años en el bicentenario, fundamental en la agenda de trabajo del año 2010. El documental se construyó a partir de doce entrevistas realizadas a doce fontorenses, que relataron sus memorias sobre la colonización, la violencia, el plátano, el río Ariari, la cultura Guayupe, el folclor llanero, entre muchos otros aspectos de la cultura y la historia del municipio. El lanzamiento del documental se hizo el 5 de diciembre, en el parque del Barrio la Primavera, en Fuentedeoro. Para terminar el año, la Comisión de Historia Local organizó el I Taller de Historia Local para adultos, que contó con la participación de seis personas.
En mayo de 2010, como parte del proyecto Semilleros de la Memoria, liderado por la Coordinación Nacional de CMM, se llevó a cabo en el municipio de Fuentedeoro el I Taller Juvenil de Historia Local, donde 18 jóvenes dejaron por escrito fragmentos de sus memorias personales, familiares y locales. En el marco del Taller, se hizo una lunada donde se ofrecieron muestras del folclor y la gastronomía fontoerense. Ese mismo fin de semana, los 18 participantes del Taller constituyeron el Semillero de la Memoria eeri-eeri.
Tras la participación de dos miembros del Semillero en el Encuentro Nacional Juvenil de Historia Local, el CMM organizó una reunión de estos jóvenes, el 19 de julio de 2010, donde les fueron entregados los certificados de participación en el Taller y se les ofreció una muestra gastronómica. Al otro día, para unirse a los actos de conmemoración de la independencia programados por la administración municipal, se dio lectura pública al texto La vida del Viejo Salas, escrito por Pedro Medina, miembro del Semillero, durante el Taller de Historia Local en el municipio y durante el Encuentro Nacional. Además, el CMM también organizó un concurso de dibujo para niños, donde los participantes dibujaron en papel reciclado sus impresiones de la relación del municipio con la independencia.
Como iniciativa propia, el CMM eeri-eeri desarrolló durante 2010 4 proyectos diferentes, todos de diferente envergadura. Primero, en septiembre, participó del III Festival Guayupito de Oro, que organiza la Inepro como antesala al Guayupe de Oro, ofreciendo muestras gastronómicas derivadas del plátano a los presentes en el Festival. Un mes después, en octubre, la Coordinación del CMM y uno de los jóvenes del Semillero invitaron al profesor Jairo Ruiz Churión a dictar una conferencia en la Casa de la Cultura de Fuentedeoro, municipio corazón de la cultura Guayupe, sobre la historia de esta comunidad indígena. Pocos días después de la conferencia, Jairo Parrado (Coordinador CMM) y Oswaldo Rojas (Semillero) participaron activamente de la realización del documental Fuentedeoro, 1960-2010: cincuenta años en el bicentenario, proyecto que había sido propuesto por la Asamblea General del CMM en febrero y que se venía trabajando desde julio. Por último, en noviembre, el CMM lideró un Taller de Historia Local para adultos, similar al que se hizo con los jóvenes del Semillero, donde se recuperaron fragmentos de las biografías de seis personajes del municipio, además de las de los participantes, que fueron escritas por jóvenes del Semillero.

miércoles, 13 de febrero de 2013


Carlos Julio Páez: la vida de un hombre, la historia de una región

don Carlos en su finca de la vereda la luna 

don  Carlos Julio Paez, narra su relato de vida para una historia local
Carlos Julio Páez es un hombre tranquilo y amable, que vive en la vereda la Luna, en Fuentedeoro. Nos recibió en su casa, rodeada de árboles, acompañado por sus perros y pollos, en una tarde lluviosa de junio. Llegamos a escuchar la historia de vida de un hombre de 82 años que conoce la región como la palma de su mano, y que a pesar del trascurrir del tiempo tiene los recuerdos vivos.

Don Carlos llegó a Villavicencio en 1949, proveniente del Espinal, Tolima. Al Tolima había llegado buscando trabajo en los cultivos de arroz, pero tuvo que salir por la falta de oportunidades, por la violencia y por la hegemonía conservadora. En el Tolima tuvo que apoyar a viva voz a Laureano Gómez para salvar su vida, pero esto fue demasiado para un liberal consagrado como Carlos Julio. Así, como muchos pobladores actuales del Ariari, él llegó al llano por la violencia política que se intensificó después de la muerte de Jorge Eliecer Gaitán en 1948. Pero sobre todo, los llanos lo atrajeron por la posibilidad del trabajar en su profesión, lo que le gusta hacer: la vaquería.

Sin embargo, el azar lo llevó a ser parte de la historia de los llanos no solo por el trabajo con el ganado sino por su participación en las históricas guerrillas liberales de los llanos. Por la misma época en que llegó cayó preso al ser injustamente acusado de un robo. En la cárcel se contactó con los hermanos Chitiva, también liberales, quienes conocían de cerca al Coronel Silva, quien hacia principios de los años cincuenta buscaba alzarse en armas y tomarse el comando de policía de Villavicencio. Debido al maltrato que recibió en la cárcel y a que fue desterrado del Meta, don Carlos decidió unirse a las guerrillas liberales de los llanos. Fue su demostración de inconformismo con un sistema de castigo injusto como la cárcel, que en su opinión poco castiga y poco reforma, y que degenera a los hombres. Fue así como llegó al Ariari, en una misión como parte de las guerrillas liberales de los llanos.

Desde entonces, desde 1949, ha vivido la mayor parte de su vida en esta región. Su primer hogar fue en San Martín, pero posteriormente se ubicó de manera casi permanente en San Antonio del Ariari. Durante 17 años hizo parte de las guerrillas, donde le asignaron el apodo de Caritriste. Inicialmente trabajó como guardaespaldas de uno de los lideres del Ariari, Juan Cañola; y según cuenta, fue también uno de los hombres más cercanos a Dumar Aljure, quien varias veces lo encargó de labores delicadas. A Aljure lo conoció en 1953, en una reunión de comandantes en la que se repartieron las zonas de acción de cada uno. A esa reunión asistieron también Manuel Marulanda, quien según Caritriste, eligió comandar Marquetalia, en el Tolima; el Sargento Silva, que tomó Cumaral, Restrepo y la zona del Humadea; Guadalupe Salcedo, que dominó de Puerto López hacia el sur, y Aljure que se quedó en la región del Ariari. En su vida como parte de las guerrillas, fue testigo y vivió en carne propia las penurias que tenían que pasar los soldados de Aljure y él mismo, de las relaciones entre ejercito, policía, el Das y el comandante Aljure para dominar la zona, y de cómo lo traicionaron para poder atraparlo.

Don Carlos no pudo hacer parte del proceso de amnistía que desarrolló en 1953 Gustavo Rojas Pinilla, pues su condición de desterrado de los llanos se lo impidió. Siguió al lado de Aljure y de la guerrilla hasta 1968, cuando el líder liberal fue asesinado por el Ejército al lado de su esposa, su hija menor, y 17 guerrilleros que lo custodiaban en su casa en Rincón de Bolívar. Sin embargo, en 1975 participó en un proceso similar que, como dice él mismo, lo reconoció como ciudadano. Para entonces, tenía dos propiedades en Fuentedeoro, que había comprado honradamente a partir de la venta y compra de ganado en la región; y tenia una familia, compuesta por su esposa Paulina Ortiz y sus siete hijos. Fue entonces, hacia mediados de los años setenta, que don Carlos pudo finalmente oficializar sus pertenencias ante el estado.

A pesar de su pertenencia a las guerrillas de los llanos, hoy en día don Carlos es muy critico con esta organización. Señala con vehemencia que la protección del pueblo no puede hacerse a costa de su dolor. Critica fuertemente los secuestros y extorsiones cometidos por la guerrilla, como una práctica que va en contra del pueblo. Lo mismo argumenta de los paramilitares, que también pasaron por su casa cuando su presencia era mucho más fuerte en la región.

Dice que su vida fue la que le toco vivir, ver, sufrir y sentir. “Lo que ha de ser la vida de uno, cosas de la vida. Uno sabe donde nace, pero no donde se muere, ni las consecuencias de la vida que le puedan venir. Si alguien hubiera sufrido lo que yo sufrí en la vida. Lo huecos de la guerrilla, de los tiempos, de las cosas. De lo que conocí, de lo que me tocó ver.” Sin embargo, cada historia esta acompañada de las sonrisas y carcajadas de quien ve la vida en perspectiva, de quien reconoce y valora lo que fue, y quien hoy en día cuenta sus aprendizajes y reconoce sus errores con la cabeza en alto.

La vida de don Carlos retrata la vida de un campesino del Meta, que llegó a un lugar poco poblado a montar fundo y hacer sociedad. Su vida es también parte de la historia de San Antonio del Ariari, de Fuentedeoro, del Meta. Es la vida de un campesino que ha transitado el camino de la historia de un país que poco o nada los reconoce, y en cuya memoria se encuentran los pasos de millones de colombianos.


Escrito por
Ingrid Diaz Moreno
Antropologa